viernes, 15 de octubre de 2010

Se volvió...
para compartir un paisaje
de miradas;

Y en un segundo,
desfilaron entre ambos
las horas ganadas a la tarde,
al sueño y la mañana.

Nos miramos...
como se miran los ancianos
que se saben,

y se detuvo el tiempo
en ese instante

hubo espasmos de luz
y reconocimiento de las almas.

... siguió caminando
su camino y yo emprendí
la senda que me lleva
hacia las llamas...

6 comentarios:

Adriana Alba dijo...

Querida Pilar, siempre que paso por tu espacio me voy colmada.

Tus bellas letras me llenan el alma.

Que grandioso es poder escribir, todo se vuelve mágico.

A mi me sucede todo el tiempo.

Gracias y abrazos.

María dijo...

Apasioante momento, magnóficamente escrito.
Es un placer increíble leerte.
Abrazos.

claudia dijo...

Esperanza, tu poema es una llama que arde en el final,como si ese espasmo de luz te incendiara el cuerpo. Muy bello. Cariños

Cesar dijo...

Ay! si las miradas matasen...o dejasen a la dama embarazada..
Cuando la mirada aún conmueve...para nada está la dama aún quemada; y por más que su cabeza así lo piense, no seguirá,aún, la senda de la llama..

Txema Anguera dijo...

si hubiese otra ocasión, sería conveniente -creo-, que continuaseis caminando en una misma dirección.
precioso !
gracias

Prudencio Hernández Jr dijo...

Esas llamas que abarcarán todo..y no dejarán nada escapar..Esas mismas llamas que encienden los ojos..le dan alegria y trizteza..formas de amar..
Saludos desde el sur..gracias por tu visita y tus palabras tan lindas..